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El insomnio es un trastorno del sueño que afecta directamente a la capacidad para dormir, generando efectos adversos en la vida cotidiana, como cansancio, mal humor y sobrepeso. Lamentablemente hoy en día, debido al estrés y la ansiedad de la vida diaria, el insomnio es uno de los problemas más comunes entre los adultos. Es importante tratarlo, identificando cuáles son los motivos que lo desencadenan. Descubre las ventajas de tener un buen colchón para mejorar tu sueño y combatir el insomnio.
Las cinco causas del insomnio más comunes

1. Emociones fuertes
La razón más frecuente por la que se suele tener dificultad para dormir son las alteraciones emocionales. La emoción, la tensión, el miedo y la tristeza, son algunos de los motivos más comunes.
2. Consumir sustancias inadecuadas
Las personas no suelen tomar conciencia de los efectos que pueden llegar a tener ciertas sustancias en el cuerpo. Los estimulantes tales como el chocolate, el azúcar y la cafeína se tienen que evitar en la medida de lo posible después de las cuatro de la tarde.
3. Malos hábitos a la hora de dormir
Para que el cuerpo pueda descansar correctamente es necesario tener una rutina diaria. Dormir todos los días en diferentes horarios afecta directamente al sueño. De hecho, se recomienda dormir ocho horas al día, no más ni menos.
4. Cambios de rutina
El cuerpo es una máquina que se acostumbra a ciertos horarios. Cuando estos se modifican abruptamente, ya sea por trabajo, viajes o cambio de horario, pueden interferir directamente en la falta de sueño.
5. Exceso de uso de pantallas
No es recomendable utilizar pantallas antes de ir a dormir. Es muy común ir a la cama con el celular en la mano, lo que suele ser una muy mala idea: se aconseja dejar toda la tecnología de lado, y relajarse unos minutos antes de irse a dormir, para que el cerebro se vaya preparando para descansar.
Los efectos del insomnio en la vida cotidiana

¿Es fácil poder combatir el insomnio?

Asimismo, durante el día, es altamente aconsejable hacer ejercicio y actividades que requieran el uso de energía, y evitar las siestas. También es importante reducir al mínimo las comidas abundantes y pesadas, así como evitar el consumo de cafeína, nicotina, azúcares y bebidas alcohólicas.




